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Las distintas vocaciones

El estilo de vida que Dios quiere que vivamos.


Aunque no podemos saber el plan completo de Dios para nuestras vidas, lo iremos descubriendo día con día, sí podemos descubrir y buscar el estilo de vida que Dios quiere que vivamos.

A estos estilos de vida les llamamos vocaciones y cada vocación esta basada en el amor, del cual Dios es el principal protagonista.

 

La vocación la dividimos principalmente en:


a) Vocación al matrimonio

Esta vocación o llamado de Dios a vivir en este estado de vida concreto y a realizarnos en el amor, tiene una peculiaridad: Dios nos pensó desde siempre para prepararnos lo mejor posible y entregar todo lo que somos, de manera muy especial, a una familia concreta, a mi familia (mi esposa o esposo y mis hijos), para hacerlos felices y plenos. Y así, ser yo el hombre o la mujer más feliz.


b) Vocación a la consagración de la vida a Dios

Esta vocación, que también es un llamado concreto a realizarnos en el amor, tiene una grandeza muy especial: en vez de entregar todo lo que somos a una familia en especial, lo haremos a toda la gente que nos rodea, a todo el mundo; viviremos para ayudar a todos a ser felices y así ser plenamente feliz. Implica tener un corazón y una capacidad de amar enorme, así como lograr una plenitud y una recompensa en el Cielo también, enorme. Aquí entrarían los sacerdotes, las religiosas, los religiosos, los laicos consagrados o consagradas, entre otros.


c) Los solteros

Existe un estilo de vocación del que no se habla mucho, pero al cual la Santa Madre Iglesia nunca ha dejado de lado, y que puede ser igual de fructífera que la consagración: nos referimos a los solteros. Es en este campo, en donde hemos encontrado muchas veces muestras de amor universal a toda la gente y de ayuda a los demás, de tal manera que se asemejan a esa entrega de los consagrados a los demás. Tal vez, en algunos casos ni siquiera lo sepan, pero como Dios también los hizo para ser plenos en el amor, se ven por fuerza amando a los demás y buscando su bien, lo que los hace plenamente felices.

Por supuesto, al igual que los casados y los consagrados, si no se realizan en el amor y en la entrega a los demás (para eso fuimos hechos), entonces nos encontraremos con solteros tristes, con casados tristes, con consagrados tristes.

Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net

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