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¡Bendito sea Dios en el tiempo y la eternidad que me llamo a tan hermosa vocación

Hay una frase de mi Padre fundador, Félix de Jesús Rougier que sintetiza mi gratitud a Dios:

¡BENDITO SEA DIOS EN EL TIEMPO Y LA ETERNIDAD QUE ME LLAMO A TAN HERMOSA VOCACION! Así vivo mi vocación  religiosa y concretamente  mi ser de Oblata de Jesús sacerdote. Nací en Mérida Yucatán,  dentro de una familia católica

 Sé que mi vocación nació del corazón de Dios que ama  sin límites, con fidelidad, y con misericordia, pero descubrí mi vocación  a los 22años y concretamente al contemplar la realidad  del ministerio sacerdotal, es decir de los sacerdotes. Siempre fui cercana y participativa en grupos apostólicos en la comunidad de la Iglesia conocida como “Monjas” atendida en ese tiempo por los Misioneros del Espíritu Santo quienes viven la Espiritualidad de la Cruz , una Espiritualidad sacerdotal.  Dios me permitió conocer buenos y santos sacerdotes, entregados, fervorosos y felices al estar al servicio del pueblo, pero también me permitió  ver sacerdotes tibios, mediocres, incoherentes. Esto cuestiono mi vida y Dios despertó en mí la inquietud de preguntarme y yo ¿Qué puedo hacer por los sacerdotes? ¿Cómo puedo ayudarlos? En ese momento de mi vida yo estaba estudiando el tercer año de la carrera de Odontología. Con ese deseo de ayudar al sacerdote, inicie la búsqueda de lo que Dios podría querer de mí y descubrí que Dios me pedía orar y algo más…. ofrecer mi vida a EL , por ellos.

 Posteriormente tome conciencia de que a pesar de ser una muchacha con una vida normal, consiente de tener la oportunidad de formar una familia, de ejercer una profesión yo me sentía atraída por consagrarle a Dios mi vida como  religiosa, pero concretamente para ofrecerme  con Él, Por El y en El, por los sacerdotes y las vocaciones sacerdotales, conocía a las Oblatas de Jesús sacerdote quienes tienen en la iglesia esta misión, y no solo de ofrecerse por los sacerdotes sino también por el pueblo sacerdotal. Gracias a Dios en mi camino pude tener la cercanía de un gran sacerdote el P. Eduardo Rosado (que en paz descanse) y del P. Pablo Zalvaveytia, M Sp. Sto quienes me acompañaron en  mi  discernimiento vocacional y después de concluir la carrera de Cirujano Dentista y de ejércela por un tiempo , di el paso de ingresar a esta congregación.

Dios este año me concedió cumplir 25 años de vida consagrada. Años de gran gozo,  de  retos,  dificultades, pero de fecundidad, alegría, realización y sobre todo de servir  por construir su Reino, que da sentido a mi vida apostólica.

 Jesús sacerdote y víctima  ha llenado mis expectativas como persona, mujer, discípula, y consagrada. Dios en sus planes por  varios años de mi vida como consagrada me ha permitido y encomendado la pastoral vocacional, misión que actualmente sigo realizado y me hace feliz por despertar y acompañar a los jóvenes a descubrir el proyecto de Dios en sus vidas. 

Hna. Guadalupe Castillo Zapata    22/10/15

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